Mi filosofía del diseño en los primeros pasos que damos, cuando nos enfrentamos con un paraje y tenemos que buscar la mejor, o quizás dicho más apropiada solución para un campo de golf me concentro en tres preguntas básicas:

¿Qué podemos desarrollar en el terreno en cuestión?

¿Qué es lo que pretende la iniciativa en cada caso?

¿Cómo podemos conjugar ambas prioridades?

Parto de la base de que el golf en sí es una adecuación del paisaje para desarrollar un deporte y que, de manera genérica, todos los campos de golf que conozco son bonitos; he dicho de forma genérica y, como es lógico, entre los mísmos hay diferencias y matizaciones.

La piedra angular de mi filosofía, ya lo he comentado, es adecuarse al paisaje en cada situación, al diseñar un campo de golf.

Entiendo que, al terminar un campo de golf, el 80% del resultado es la Madre Naturaleza, y el 20% somos los que nos dedicamos a manipularlo. Este principio para mí es básico.



 

Otra parte fundamental de mi filosofía en el diseño, es un gran respeto a lo fundamental de cada paisaje y situación concreta.

Por último, y como consecuencia lógica de los puntos anteriores, es la mejora y mayor cuidado, limpiando, añadiendo, en resumen mejorando, la flora, a poder ser autóctona del paisaje que vamos a tratar.Siempre e sostenido y sostengo, que un campo de golf es una mejora del medio ambiente del lugar y de su entorno.

Todos estamos encantados cuando vemos una extensión grande de viñedos, olivos o cualquier campo arbolado, arbustos y flores. Un campo de golf es un jardín muy grande, y al estar cuidado mejora el lugar donde se encuentra y sus alrededores.

Lo repito, la gran parte es la Madre Naturaleza.El resto, somos los humanos si lo hacemos adecuando el terreno y paisaje que nos dan. Hay que desarrollar en cada caso un elemento sostenible.