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Como ya he dicho, aprendí
los fundamentos de esta especialidad de mi genial tío
Javier Arana.
Sus conceptos básicos, sus ideas llenas de sentido
común y un don especial para visualizar y concebir
un diseño en un terreno determinado en pocos días
- yo diría que en pocas horas-, me han ayudado a desarrollar
esta especialidad de acuerdo con la filosofía que antes
he descrito.
Colaboré en él en obras emblemáticas,
que antes he reseñado, y tuve la suerte de escucharle,
verle actuar en momentos importantes de un diseño o
desarrollo de campos de golf.
He tenido asimismo la suerte, de que personas inteligentes,
unas veces entendidas en golf y otras no, pero siempre con
ideas claras, me han dejado actuar; creo que salvo casos especiales
(tengo alguna anécdota que otra), no las he defraudado
y espero poder seguir colaborando con ellas.
El peor enemigo de un campo de golf, solemos ser los propios
golfistas, normalmente en la cafetería, cuando no hemos
jugado bien, y el campo de golf que no puede defenderse (no
habla, aunque se muere de risa, en este caso de nosotros),
aguanta estoico nuestras injurias y calumnias, que si el green
tal, que si el bunker cual, etc.
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